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CAZANDO EN NAMIBIA por Gustavo A. Bernal Imprimir
Caza Mayor
Lunes, 17 de Octubre de 2011 22:27

 

La idea había surgido a mediados de 2010.     Si bien yo había cazado en Sudáfrica en 2009 en la zona del Eastern Cape, por su distinta geografía, las alternativas que ofrecía y la cantidad y calidad de sus trofeos Namibia aparecía como un destino por demás de atrayente.   Hecha la reserva de los días de safari para julio de 2011, invite a mi padre, Raúl, quien con 72 años tiene un espíritu joven digo de admiración, por lo que no demoro mas de dos minutos en decidirse de muy buena gana a acompañarme en la excursión como fotógrafo.-

 

Partimos de Buenos Aires el día 17 de julio en un vuelo con escala de una hora en  Johannesburgo, Sudáfrica y conexión a Windhoek, la capital de Namibia.    Llegamos al día siguiente y en el aeropuerto nos estaba esperando nuestro Outfither y anfitrión, Hagen Eggert, un Namibio de tercera generación descendiente de Alemanes.

 

El primer inconveniente que tuvimos fue la perdida de nuestras valijas que habían quedado en la escala de Johannesburgo, por lo que hechos los reclamos pertinentes debimos comprar algo de ropa camuflada en una tienda de la Capital, aunque felizmente las valijas aparecieron dos días después traídas por la compañía aérea.

 

Viajamos 400 km. hacia el norte llegando al anochecer a la finca Ashkevold de propiedad de Hagen, una estancia de siete mil hectáreas con un hermoso casco y etosha2.jpgcabañas para cazadores, donde nos esperaba su esposa Birgit con la cena preparada.

 

Cenamos temprano y enseguida a la cama para reponernos del cansancio del viaje.    Al día siguiente nos despertaron a las 5 y 30 de la mañana, desayunamos en una mesa llena de quesos, fiambres, cereales y pan casero hecho por las manos expertas de la anfitriona y a las 6 y 30 hs ya estábamos ansiosos arriba de las Toyotas rumbo a un improvisado polígono para ajustar las miras de las armas.-    

 

Terminados los ajustes ópticos, rápidamente partimos hacia la aventura.-     Por un lado Fernando con un CZ 375 H&H con mira Smith and Bender de 7 x 50 quien era acompañado por Hagen como PH y un rastreador de origen Damara partió hacia uno de los cuadrantes de la estancia, y en la otra Toyota salimos hacia otro sector,  mi padre y yo con un Sako 300 W y mira Leupold de 6 x 43, guiados por Dilef un PH dueño de una Farm vecina y Stefanus, un veterano rastreador Damara.-

 

Siguendo al Eland:

 El segundo día intentaríamos cazar un Eland ya que el día anterior habíamos visto dos buenos machos en una manada compuesta de unas 7 hembras.-    Nos dirigimos hacia otro sector del campo y luego de repasar el horizonte con los binoculares los avistamos arriba de una colina muy pronunciada y en medio de un espeso bush.    Comenzamos la ascensión entre un monte espinoso y llegamos a la cima pero los Babuns (monos babuinos) que estaban entre las rocas nos detectaron y comenzaron a emitir sus gritos de alarma, por lo que seguramente los Eland estaban alertas.-    No los veíamos pero sabíamos que estaban escondidos entre el monte.   Luego de caminar varios metros finalmente nos detectaron y salieron en estampida entre los arbustos sin darnos tiro, por lo que nos conformamos con  verlos correr cuesta abajo por unos 3000 mts. sin parar.-   etosha1.jpg 

 

 

Iniciamos el descenso y la vuelta a la estancia pero a las 11 de la mañana mientras volvíamos, fortuitamente Stefanus los detecto a unos 1500 mts. del camino en el filo del monte, evaluamos los trofeos y efectivamente era la misma manada que se nos había escapado arriba de la montaña.   Hicimos un rececho contra viento entre el bush y elegimos un viejo macho que parecía buen trofeo y mostraba su flanco izquierdo a unos 180 mts.  Efectué el disparo al codillo pero la bala impacto un poco abajo hiriendo al Eland que inicio una corrida siguiendo al resto de la manada que se internaba en el monte.-     

 

Si bien sabíamos que el tiro había impactado, estos animales de unos 900 kgs. de peso son muy fuertes y resistentes por lo que decidimos esperar que se enfriara y buscar refuerzos.     A las 13 hs. comenzamos la búsqueda de rastros con los dos trakers, los dos guías y la colaboración de Fernando que sacrificaba su cacería para sumarse al dificultoso rastreo.-

 Esa tarde seguimos el rastro durante 5 horas hasta las 6 de la tarde pero el animal nos sacaba ventaja cada vez que nos acercábamos y solo lo pudimos ver una sola vez a unos 400 mts. y dispararle a la carrera sin éxito.- elan1.jpg

 

La noche nos obligo a suspender la búsqueda que reiniciamos al otro día a las 5 y 30 de la mañana.   Nuevamente nos dividimos en tres grupos de dos personas para rastrearlo y cortarle el paso pero el terreno era muy dificultoso por lo cerrado del monte.   Stefanus y yo nos apostamos en un pasadero donde creíamos que cruzaría  el animal ahuyentado por Hagen y Fernando que le seguían el paso, recién a las 10 de la mañana de golpe el Eland salio del monte y sin ninguna dificultad salto un alambrado iniciando la rápida subida a una cuesta empinada con nosotros corriendo atrás a toda velocidad.   Al llegar arriba no lo vimos mas y ya no nos quedaba aire para seguir por lo que decidimos volver llenos de desazón y creyendo que lo habíamos perdido, pero esta vez la fortuna estaba de nuestro lado y en la cima cuando iniciábamos el descenso sentimos el ruido inequívoco de la carrera del animal cuesta abajo rompiendo ramas, sin verlo comenzamos a seguirlo y a los 15 minutos sentimos el estruendo de un disparo, era el 375 de Hagen que ponía fin al derrotero de esta bestia que nos había obligado a seguirlo por mas de 30 km de selva durante 9 horas en dos días-       Al llegar abajo, no lo podíamos creer, su cornamenta era excelente en grosor y largo y su tamaño imponente, luego fotos, saludos y a cargarlo en la Toyota con un malacate.      Mi sorpresa fue aún mayor y vino de yapa al final del safari cuando medido y certificado por la NAPHA (Asociación de Cazadores Profesionales de Namibia) en la Capital, dio 242,6 puntos y obtuvo la Game Field Medal y un Certificado de Record, mas no podía pedir.-      

 Un lugar para no dejar de visitar es  el Parque Nacional Etosha, un famoso parque de 22.000 km.2 situado a 200 km. de Otavi y pudimos regordear nuestra vista con cientos de animales de distintas especies, y el plato fuerte, en una aguada contamos 48 elefantes bañándose y bebiendo entre decenas de cebras, kudúes, impalas, springbocks y Hartebest, una escena propia del mejor documental de la Nacional Geographic que filmamos y fotografiamos para no olvidar jamás.-

 

Nuestro viaje llegaba a su fin, mas no podíamos pedir, solo nos quedaba rescatar y admirar la eficiente gestión de un país africano que ha sabido conservar sus recursos naturales y generar un circulo virtuoso entre caza, conservación y negocio, duplicando su fauna silvestre desde 1980 a la fecha, todo un ejemplo a imitar.-   

    u1.jpg

 

 

 

 

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